Publicidad:
Terra
La Coctelera

La luna roja - Capítulo 1-Principios

Capítulo 1 - Principios

Elia, mi primera amiga que hice en el exterior. Aún nunca vista en persona, pero si por Internet. Era muy amable conmigo, siempre hace las cosas bien y jamás se equivoca, yo creo que es una chica superdotada, le encanta leer y escribir. Tiene un buen cuerpo, morena, parte del pelo los tenía por delante. Unos ojos grandes marrones bien colocados, nariz perfecta y boca gruesa y rosada. Me encantaba.
Lástima que jamás la vería en persona, no al menos que llegue a los dieciocho años, para ese entonces ni me acordaré de ella, ni ella de mí… Ella vive en Madrid a unos 500 kilómetros de distancia de donde estoy yo, a Barcelona.
Preparé mi mochila, cogí el desayuno, las llaves y el móvil y me pasé a buscar a mi mejor amigo, Joan, para ir juntos al instituto, como cada día.
Para Joan, todas las chicas deberían de ser como Elia, y yo el doy toda la razón, ¿Quién no?
Él es un chico robusto, alto y fuerte, musculoso y bastante listo, todos mis amigos son buenos estudiantes, yo no soy una excepción. Joan también es moreno, pero sus ojos son de color miel. Joan es mi vecino, vive enfrente de mí.
Bajé las escaleras de mi casa y me dirigí hacía la suya. Ya estaba en su puerta esperándome.
-Siempre llegas tarde, a ver qué día llegas tú antes que yo.
-Dudo que exista ese día jajajaja-.
Fuimos con paso acelerado, si seguíamos así llegaríamos tarde, y la profesora que nos tocaba a primera hora era la más desagradable de todos los profesores que he conocido.
Logramos llegar a tiempo y nos sentamos a nuestros sitios. Nuestra tutora nos cambió de lugar porque hablábamos demasiado y ahora me siento con Yago y Joan, y Alba con Lucía. Yago era el más gracioso de todo tercero.
-Hoy vamos a estudiar…¡¡Shhh!! ¡Callaros! No quiero escuchar a nadie mientras hago clase, ¿me oís? No me hagáis expulsaros a la Sala de Torturas.
La Sala de Torturas era una clase donde iban todos los castigados, de todos los cursos. Desde primero hasta segundo de bachillerato, sí, ellos también.
En ese sitio están los peores profesores del centro y las sillas son muy incómodas. Algunos dicen que hay niños que perdieron la vida en esa sala, pero eso solo son leyendas… Lo peor de esa sala era que enviaban una notificación a casa, invitándolos a que castigaran al alumno.
Se acabó la clase, horrible por cierto, nos dirigimos todos al patio, para empezar la clase de Educación Física. El profesor nos mandó dar unas cuantas vueltas, y… mientras corría, pude localizar a una mujer vestida completamente de negro, observándonos a mí y a mis amigos… Reducí la velocidad y me encontré con Yago:
-¿Te has fijado? – Le pregunté a el.
-¿Tu también te diste cuenta, no?
-Sí… Aquella mujer que nos vigila.
-Bueno, muy extraño no es, recuerda que hay un parque allá detrás.
-Sí, pero solo se fija en nosotros.
-Sí… Yo creo que la hemos visto en otro momento, pero no recuerdo…
-Ahora que lo dices a mí también me suena.
-¡¡¡Piii piii!!! – Nos alcanzó Alba, ya nos llevaba muchas vueltas de ventaja.
-Hola Alby.
-“Wolas” ¿Qué estáis tramando? Jeje.
-Fíjate en aquella…
-¿La vieja de negro que nos mira? Jajaja, la vi en otro lugar, pero no se en cuál, no le deis importancia, debe de ser una amargada…
-Sigamos corriendo.
Se acabaron las clases por hoy, los jueves por la tarde no tenemos clase, por suerte. Quedamos para pasar la tarde nuestro grupo de siempre, Lucía, Alba, Yago, Joan y yo..
-Bien, sólo falta Alba y ya estaremos los cinco – Dijo Joan como si pasara lista.
-¡Qué extraño! Alba jamás llega tarde, y si llega con retraso siempre avisa por móvil. –
Yago ese día se le veía extraño, yo también.
-Bueno, no pasa nada, podemos esperarla – Contesté a Joan.
Dimos un par de vueltas a la manzana y al ver que no había rastro de ella fuimos directamente a su casa para ver qué si había salido de casa.
Las calles donde vivía Alba eran muy estrechas y largas, se hacía infinito cruzarlas. Tras unos minutos logramos llegar a su casa, muy grande y acogedora por cierto.
Piqué el timbre y esperamos varios segundos, eternos.
-¿Sí? – Contestó la madre
-¿Puede ponerse Alba? – Le respondí.
-¿Alba? ¿No está con vosotros?
-Pues… no.
-¡Pero que me decís! ¡Hace una hora y media que ha salido de casa!
-¡Qué dices! Pues no tengo ni idea de dónde puede estar…
La madre llamaría a la policía si Alba no llegaba por la noche, nos separemos para buscar a Alba, misión imposible en nuestro pueblo.
Encima hoy, jueves, era día de mercado. Tanta gente y tantos chillidos de los vendedores hacían imposible la búsqueda, no me extrañaba nada que se llamara “El Mercado Persa”…
Pasaron los minutos volando, oscurecía, ya estábamos en mes de Mayo y ya pronto se hacía de noche. Al final, nos rendimos, volvimos a casa de Alba para decírselo a su madre, pero Alba ya estaba allí.
Se oían las excusas de Alba, estaba asustada su madre estaba cabreada.
Nosotros jugamos a un juego en línea de rol. Subíamos niveles y hacíamos grupos para matar monstruos fuertes, siempre jugamos, pero sin pasar el límite del vicio, allí conocí a Elia y Luna, la chica misteriosa
Hablé con ella para ver que pasó antes y me contestó que al día siguiente a la hora del patio me contaría algo sorprendente, solo me dijo: “Verás a Elia”. Esa noche, no pude dormir. Tampoco nos explicó el porque su ausencia de aquella tarde del jueves 4 de mayo.

Pasé a buscar a Joan, seguía llegando tarde a su casa, y fuimos hacia el instituto.
Hoy viernes, tampoco había clase por la tarde, estaba ansiado por ver que me iba a decir Alba.
Hasta la hora del patio no dijo nada de lo ocurrido el pasado día. Se le veía diferente, pensativa…
-¿Me lo vas a explicar, Alba?- Le pregunté.
-Sí, es sobre Luna, la amiga de Elia.
-¿Qué pasa con Luna? – Me pareció absurdo, ¿Qué tenía que ver Luna?
-Ayer, estuvimos hablando por la mensajería instantánea y le envié una imagen de nosotros jugando en el bosque cuando éramos pequeños, y me dijo que era idéntico al de su pueblo. Entonces, comencemos a describir nuestros bosques y... ¡Eran iguales! Entonces… empezó a meditar, ya sabes como se pone ella con estas cosas… Dijo que… ¡Hay una forma de ir de nuestro pueblo a donde viven ellas!
Esto me pareció más estúpido que la respuesta anterior.
-Pero… Esto que dices no tiene ni pies ni cabezas, hay muchos bosques, coincidencia…
-No… Algo especial hay… No puede ser que sea tan, tan y tan parecido.
-¿Dijo algo más?
-Sí, me preguntó si había una huella en forma de pentágono en el último árbol del bosque, fui a mirarlo, sola, y observé asombrada que sí estaba la huella…
-Interesante… ¿Se lo has dicho?
-¡Por supuesto! Y también dijo que hoy me diría la forma de ir… ¡Hoy las veremos!
-Lo dudo… ¡Es estúpido!
Quedamos todos en casa de Alba. Sobre las ocho de la noche se conectó y hablamos sobre toda aquella historia. Claramente, no me creía nada de nada (y creo que Yago tampoco). Pero esa noche mi mente rompería sus límites.
Empezó explicando una historia que según ella pasó hace varios miles de años:
“Hace mucho tiempo, la península Ibérica fue conquistada por un ejército muy poderoso, contaban con terribles magos y con valientes caballeros. No tenían rival. Los mejores en la batalla eran dos brujos, Eika y Akie. Eika era una chica y Akie un chico. Sus padres, un caballero y una hechicera, en sus tiempos fueron muy poderosos.
Finalmente conquistaron toda le península tras años de guerras. Los padres de Eika y Akie murieron, y estos dos se separaron en la península, quedando uno lejos del otro. Pero se les ocurrió una gran idea, aprovechando sus conocimientos de brujos hicieron un hechizo para poder transportarse al otro pueblo instantáneamente. Una gran idea que trabajaron durante arduos años. Pero justamente al acabar el proyecto la península fue asaltada y hubo una gran masacre, Akie y Eika murieron, y nadie más se interesó en el poder de tele transportarse.”
-Interesante historia… Lástima que no crea en hechiceros ni hechiceras, demasiado grandes para esto, ¿No creeis?
-Espera, hay más. Dice que esta noche vayamos al bosque y...
-¿¡Pero qué dices!?- Yago había explotado – Esta niña se estará quedando con nosotros.
-Pues… yo lo siento pero voy a comprobarlo, no sé vosotros…
Al final, en esa noche fuimos yo, Alba y Yago. Joan estaba castigado, o eso decía…

Chistes de borraxines...

Era una vez dos borrachos que se acuestan a dormir en una litera, y el borracho que está en la parte de arriba de la litera antes de dormirse comienza a rezar:
Con Dios me acuesto, con Dios me levanto, la Virgen María, y el Espíritu Santo. En eso se cae la litera y el borracho que está en la parte de abajo dice:
¿Vistes? ¡Eso pasa por estar durmiendo con tanta gente!

Estaba un borracho en una esquina, cuando una mujer pasa caminando, el borracho la observa y le dice:
¡Adiós fea!
La mujer indignada se da media vuelta y le dice:
¡Borracho!
El borracho con una sonrisa le dice:
Sí, pero a mí, mañana se me pasa.

El borracho que llega tarde en la noche a su propia casa y empieza a gritar:
Reinita, ábreme la puerta que le traigo flores a la mujer más linda.
La mujer baja corriendo y abre la puerta y dice:
¿Dónde están las flores?
El borrachito contesta:
A ver, y dónde está la mujer más linda.

Iba caminando por la calle un borrachito y se encuentra con su compadre, y éste al ver que el borrachito tenía las orejas a carne viva le pregunta:
Pero, ¿qué te ha pasado compadre?
Es que a mi esposa se le ocurrió dejar la plancha prendida, y sonó el teléfono y agarré la plancha por equivocación.
Pero, ¿y la otra? Y el borrachito le contesta:El maldito imbécil volvió a llamar.

Estaban dos borrachitos en un bar cuando ya estaba por cerrar.
Oye cumpa, ¿por qué no vamos a mi casa para seguir chupando?
No, mejor vamos a la mía que es aquí cerquita.
No cumpa, la mía es más cerquita.
A ver, vamos, a ver cuál es más cerca.
Y se van, llegando a la esquina se detienen y uno le dice al otro:
Ya llegamos cumpa, está es mi casa.
Y el otro le dice:
No puede ser cumpa, ésta es mi casa.
No te creo, es la mía.
A ver, tocaremos la puerta así sabremos de quién es.
Tocan la puerta, sale la dueña, y les dice;
¡Que bonito, que bonito, padre e hijo borrachos!

Un niño le pregunta a su padre muy interesado.
Papá, ¿Cómo se sabe que una persona está borracha?
Pues fácil hijo, ¿Ves esos dos hombres que vienen por ahí? ¡Si yo estuviera borracho vería cuatro!
Papá, ¡Si solo viene uno!

Este era un hombre que cada vez que se emborrachaba se convertía en un "busca pleito". Esa noche entra a la barra y dice:
¡Todos los que están al lado izquierdo de la barra, son unos ESTÚPIDOS, Y los que están al lado derecho son unos IMBÉCILES!
Sale un hombre del lado izquierdo y le dice enfurecido:
¡Un momentito, que yo no soy ningún estúpido!
El borracho le contesta:
¡Pues muévete a la derecha, IMBÉCIL!

Estaba un borracho caminando por la calle, cuando de pronto se encuentra con una monja con su vestido negro. El borracho se le acerca y sin pensarlo le cae a golpes, y la monja cae al suelo.
El borracho le dice:
¡Vamos Batman, levántate y lucha!

Va un borracho en moto y choca con una señal de tránsito. Entonces llega el policía y le pregunta:
¿Señor, no vio la flecha?
El borracho responde:
Ni al indio que me la tiró.

Este era un señor muy borracho, que ya se le había hecho costumbre llegar a su casa borrachísimo, su mujer muy enfadada le pone una trampa, se disfraza de satanás y se esconde detrás de un sillón para asustarlo, el tipo llega, se sienta en el sillón, su mujer sale y empieza a dar de gritos, el sin inmutarse le contesta:
¡No me asustas, estoy casado con tu hermana!

Iba un borracho por la calle y se encuentra con un policía. El borracho le pregunta al policía:
¿Cuántos morados tengo en la cara?
Cuatro, responde el policía.
Entonces me faltan tres postes para llegar a la casa.